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CUARESMA ES TIEMPO DE GRACIA: HABLAN DOS SACERDOTES Y UN LAICO

+.-Los Padres Sergio Hugo Trujillo Durazo y José Juán Solórzano Medina, así como Mario Martínez Bojórquez, coinciden en que los ritos mayos son expresión cultural y de fe

POR MARTIN ROBERTO VEGA ENCINAS
            Durante la cuaresma que hoy se vive en todo el mundo, son varias actividades las que se realizan, sobre todo en la Iglesia Católica que recomienda ayuno, abstinencia y otras actitudes como las obras de misericordia, y el seguimiento de Jesucristo.
            Asimismo, y a la par, en las comunidades indígenas del sur de Sonora, las actividades en relación al tiempo se intensifican al llegar los Contis, luego del miércoles de ceniza, y sobre todo la campaña de Cristo que dura hasta la semana santa, culmen de las celebraciones tanto para la Iglesia Católica, como para los ocho pueblos de la tribu Mayo.
            De ello comentan los presbíteros Sergio Hugo Trujillo Durazo y José Juán Solórzano Medina, titulares, respectivamente, de las parroquias del Sagrado Corazón de Jesús y San Judas Tadeo; así como Mario Martínez Bojorquez, laico comprometido de la Iglesia Universal.
            La Cuaresma es un tiempo especial de gracia, en que dios por medio de la madre Iglesia, nos invita a la conversión a la que nos llama toda la vida, pero especialmente en este tiempo nos pone los elementos necesarios para ello, como lo es la liturgia, la palabra, es una llamada a la conversión, expresó Trujillo Durazo.
            El titular de la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, indicó que este tiempo nos invita también a privarnos de algo, de un postre, un refresco, no solo por dejar de comer, sino por ofrenda por algo son 40 días en donde también se hace sacrificio, de evitar egoísmos, envidias, rencores, hipocresías y otros aspectos que nos dañan a nosotros mismos.
            Sergio Hugo Trujillo se refirió a las celebraciones indígenas, y expresó que son tradiciones fundadas en lo que aprendieron de los primeros evangelizadores, Jesuitas, franciscanos, quienes les dejaron estas formas de vivir la cuaresma y semana santa.
            Tienen cosas muy valiosas, dignas de tomarse en cuenta, cosas muy propias de la cultura, donde el papa Juan Pablo 11 nos invitaba a ir a llevar el evangelio y ponerlo en la cultura, no para manipularla, sino para aprovecharla y llevar el evangelio al mundo a través de la misma, como lo hacen los indígenas a su manera, sostuvo.
            Apuntó que como Iglesia, nos sigue faltando ese acercamiento con los indígenas, dialogar con ellos para entender mejor lo que nos quieren expresar a través de sus diferentes ritos, donde se sabe que celebran la pasión muerte y resurrección de Cristo, pero muchas veces no sabemos sus significados.
 “Es una expresión muy propia, muy rica, concreta de ellos, tal y como la recibieron de los primeros misioneros, que se respeta y que ellos conservan celosamente”, afirmó.
            El padre Hugo citó que los Contis, son nada menos que los vía crucis en donde acompañan a Jesús en su recorrido al calvario, lo cual convoca mucha gente, espectadores, quienes incluso ni tienen idea de lo que significa, pero que ahí van siguiendo la figura de Cristo, como si estuvieran viendo una película y nada más.
            Tenemos que recoger esa tradición y dar a conocer su significado, un significado netamente católico porque además va María y otros personajes, lo que a través de los tiempos a lo mejor se ha desvirtuado o no conocido bien, pero en si, es un tesoro cultural.
            La cuaresma se debe vivir no solo por los católicos e indígenas sino por todo el mundo, con una vuelta al corazón, mirarnos a nosotros mismos y creemos que es imposible, no sabemos como hacerle, buscar una nueva actitud lejos de los odios, rencores, venganzas etcétera, ese es el mejor sacrificio, vivir con misericordia, justicia y amor al prójimo, eso es lo que dios nos pide en este y todo tiempo”, aseveró.
            Por su parte, Solórzano Medina coincidió al mencionar que en este tiempo son 40 días que nos marca la Iglesia e introducirnos en esa paz interior, y levantarnos como lo hizo el hijo pródigo cuando luego de pedir la herencia a sus padres, se va y cuando despilfarra todo y se le acaban los amigos comienza a reflexionar y decide volver al hogar donde hay alimento abundante, donde allá moría de hambre, y decide volver a su padre.
            El titular de la parroquia de San Judas, señaló que la cuaresma son los 40 días donde Jesús pasó en el desierto y fue tentado por el diablo, los 40 años que el pueblo de Israel pasó en el desierto caminando a la tierra prometida.
Pero en si, dijo, la cuaresma nos invita a la conversión, al cambio de vida, de ir purificándonos a través de estos tres momentos que nos marca la Iglesia, la Oración, el Ayuno y la Penitencia.
            Debemos, dijo, darnos cuenta en este tiempo, que le dedicamos más tiempo a las cosas del mundo, que  a las de nosotros mismos y a las de dios, donde podemos tener el pan, la comida y los muebles, pero si no se tiene amor de nada sirve.
Solórzano Medina explicó que el pueblo de dios debe darse cuenta que no solo de pan vive el hombre como le contesta Jesús al enemigo que le pide convierta las piedras en pan en una de las tentaciones; donde pan en la Biblia, significa todo; ya que cuado el hijo prodigo decide levantarse e ir a la casa de su padre donde hay comida abundante, sabe que va a encontrar todo, todo lo que requiere para vivir.
            Se refirió a los usos y costumbres de los indígenas donde a su manera recuerdan el sacrificio de Jesús e hizo saber que en pueblos como El Júpare, donde los Contis, Fariseos y otras tradiciones muy arraigadas hacen falta continuidad, “ya que pasan los días y esos hombres ya no están en la iglesia.
            Eso mismo lo vi en la Colonia Militar de San Ignacio Río Muerto, y en esa semana santa cedía el tiempo a los indígenas para que realizaran las fiestas, respetándolos a ellos y ellos a sus actividades tradicionales.
“Pero hace falta educarlos más, guiarlos, y esas tradiciones se realicen no solo por tradición, porque mi padre o mi madre me dijo, sino porque conozco al cristo vivo, a quien le voy a hacer penitencia, por mis pecados, porque la cuaresma lleva a la pascua, que significa el paso de la muerte a la vida, el señor que muere y resucita”, aseguro.
Entre otras cosas, Solorzano Medina expresó que tanto el Fariseo, como el fiestero, si vivieran la cuaresma en ese sentido de penitencia, de compasión, ayuno, de ir a mi padre, pues voy a decir “en pascua Cristo murió y resucitó y yo también resucito con él a una vida nueva, eso es lo importante.
Este tiempo es de muchas cosas, pero te puedo decir que Cristo nos pide levantarnos y no tener miedo, levantarnos de la falsedad, del egoísmo, del coraje y la envidia y si tener coraje de enfrentarnos con uno mismo para dar el paso principal.
“Que bueno que a nuestros indígenas les inculcaron esas enseñanzas que si profundizamos nos dicen mucho, pero que lamentablemente hoy no pocos participan, incluso por botana, lo que no debe ser, hace falta educarlos y educarnos más en ese sentido”, aseveró.   
En tanto, al coincidir con ambos sacerdotes, Martínez Bojórquez afirmó que la cuaresma es seguir a Cristo con todo el corazón, y reconoció las actividades de los indígenas como verdaderas actitudes de fe, donde lo importante es que la figura principal es Jesucristo.
            “Creo que las formas de los indígenas para celebrar la cuaresma son especiales, lo hacen a su manera y de acuerdo a sus usos y costumbres, lo importante es que de alguna manera celebren el sacrificio de Jesucristo, su pasión, muerte y su resurrección, que nos lleva a entender a que vino Jesús al mundo”, aseveró.
            El presidente del grupo de Renovación Carismática Católica de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, fue claro al participar que la manera de vivir y expresar la cuaresma por parte de los indígenas, es especial, apuntando que hace falta más promoción para brindar la verdadera interpretación de sus ritos y acciones, en donde personajes como los Fariseos, tienen especial representación.
            El fin de los indígenas es religioso y popular, porque la figura principal es Cristo, pero se involucra en esas celebraciones gentes de las comunidades del bajo río mayo, citando las actividades de Pueblo Viejo, lo que es importante, ya que ellos comparten de esa forma la pasión, muerte y resurrección de Jesús, reveló.
            Tenemos que recordar que todos somos hijos de dios y que cada quien lo alaba a su manera, que sobre todo en el rostro de cada indígena está transfigurado el rostro de Jesús, donde la sola presencia de la imagen de Jesús Eucaristía, ya es evangelizar, ellos se evangelizan entre ellos a su manera, eso es lo importante, aseveró.
            Con lo Contis, la campaña de cristo, y otros ritos, ellos alaban a dios, y es así como debemos verlo todos los que acudimos a las festividades de los pueblos indígenas, eso es lo que dios quiere, que compartamos no solo lo espiritual que nos puedan representar, sino sobre todo su riqueza cultural que es rica, aseguró.

            Los católicos debemos acudir a la sagrada Eucaristía, y no tiene nada de malo ir a las festividades indígenas, pero no hacerlo con morbo u otras intenciones, sino en la profundidad del sentido religioso y espiritual que nos muestran con entrega, sacrificio y vocación, asentó Mario Martínez.

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