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JOSÉ ALFREDO GARCÍA PALENCIA CUMPLE XXV AÑOS COMO SACERDOTE PRESBÍTERO JOSÉ ALFREDO GARCÍA PALENCIA
*.-EL OBISPO JUAN MANUEL MANCILLA SÁNCHEZ PRESIDIRÁ LA MISA DE RENOVACIÓN DE VOTOS SACERDOTALES EN LA CUASIPARROQUIA DE BRISAS DEL VALLE, DONDE PREVIAMENTE SE REALIZARÁ UNA PEREGRINACIÓN



POR MARTÍN ROBERTO VEGA ENCINAS
NAVOJOA.-“
A pesar de todas las cruces que he encontrado en mi camino sacerdotal, las cuales han sido peldaño para la salvación de la Iglesia y la mía propia, no me he desenamorado de Dios, si volviera a nacer acudiría de nuevo al seminario para nuevamente ser sacerdote”.
Afirmó el presbítero José Alfredo García Palencia quien consideró que la llegada a la Diócesis del Obispo Juan Manuel Mancilla Sánchez, ha sido como una caricia de Dios para la feligresía del sur de Sonora.
Lo anterior, en el marco de la víspera de sus Bodas de Plata Sacerdotales por su XXV aniversario de haberse ordenado sacerdote en Guatemala su ciudad natal y por cuyo motivo, hoy a las 18:30 horas se efectuará una peregrinación desde el periférico del Fovissste hasta la Cuasiparroquia San Judas Tadeo ubicada en el fraccionamiento Brisas del Valle, donde a las 19:00 horas desarrollará una misa de renovación de votos, cuya Eucaristía será engalanada por el Obispo Don Juan Manuel Mancilla Sánchez, quien tendrá a su cargo una predicación.
El titular de la cuasiparroquia de San Judas Tadeo participó que ofrece su aniversario por los Presos, por las viudas, por los huérfanos, por los niños de la calle, por todos los desamparados y en especial por la feligresía de Navojoa.
García Palencia señaló que este aniversario lo celebra por lo que Dios ha hecho el él al sostener su sacerdocio todo este tiempo, sobre todo en la pastoral penitenciaria a nivel regional de las diócesis de Tijuana, donde trabajó 20 años.
“Los internos han sido para mi de mucha enseñanza y fortalecimiento espiritual, por su humildad, su calma para esperar la misericordia de Dios, por luchar por su libertad espiritual, porque aprendí que soy hijo de Dios en el amor, hermano de Dios y miembro de la iglesia, a amar y a valorar a mi familia, a no olvidarme nunca de mis ancestros, de mis padres, de donde salí, empero sobre todo, por su sencillez”, asentó al mencionar que para San Pablo era como una gloria decir de donde salió.
En el ambiente de una plática desarrollada en una oficina acogedora donde se ubica un librero con volúmenes debidamente ordenados y en sus alrededores se ubican estratégicamente las esfinges de Cristo, de la Madre Teresa de Calcuta, Juan Pablo Segundo, San Judas Tadeo, la Virgen de Guadalupe, que a su vez se escolta por las fotografía de sus fallecidos padres Francisco Belis y Rosa Palencia, el líder religioso católico recordó que su ordenación se efectuó en la Basílica de Santa Cecilia hace 25 años al final de su intervención para dar gracias ofreció que iba tratar de llevar con dignidad y alegría su sacerdocio, “lo que he llevado y vivido durante este tiempo sin reniegos, empero con alegría”, asentó.

HERMOSO LUCE EL ALTAR MAYOR DE LA CUASIPARROQUIA A SAN JUDAS

Consideró a la gente de Sonora como “luchona”, sincera y hospitalaria, “tal vez por lo caliente de su clima en donde Dios les hizo hacer del desierto un oasis, creo que eso es lo que nos hace falta a todos los cristianos hacer de nuestra vida miserable un relicario de la gracia de dios, como dice la palabra donde abundó el pecado sobreabundo la gracia y el pueblo sonorense es de gracias abundante”, sostuvo.
Recordó que al llegar a la parroquia de Guadalupe en ciudad Obregón en 1985, como vicario Sonora le abrió sus brazos, y pasó luego por 18 años como párroco en María Auxiliadora y 8 meses en la parroquia del Carmen de la colonia Miravalle y posteriormente un año 8 meses de vicario en la parroquia de Guadalupe en esta ciudad y de enero aquí como Cuasipárroco en San Judas de Navojoa, que congrega las colonia Deportiva, ITSON, Beltrones, Prolongación Beltrones y Central.
María Auxiliadora me ayudó a aprender a luchar por salir de las drogas con muchos jóvenes que se rehabilitaron y se dedicaron a estudiar y a servir al Señor, Lasalle Universidad y Prepa becaron a muchos”, asentó.
Dijo que en la Del Carmen se fortaleció su sacerdocio en el amor de la familia, los niños, y abundó que en Guadalupe fue como un remanso por dedicarse al estudio a través de la lectura, donde luego el Obispo lo mando a un cursos de espiritualidad, “Cuyo regalo aun tengo envuelto, pero no para regalo, sino para aplicarlo”, determinó.
Reveló que en el Decanato de San Ireneo tiene a su cargo la pastoral familiar, cuya misión le ha ayudado a fortalecer la fe en las familias quienes viven su vida en el amor de Dios, “sobre todo en estas fechas de tanta violencia y esas cosas”.
Entre otras cosas García Palencia apuntó que en San Judas es un santo que siempre le ha hecho milagros y recordó que en las parroquias donde ha estado ha subido al altar mayor al Primo de Jesús.
“Y ahí están sus esfinges todavía en los altares mayores”, aseveró al mencionar que nunca se imaginó que Dios le diera como regalo ir a una Iglesia que tuviera como Santo Patrono a San Judas.
Para finalizar García Palencia reconoció que el sacerdocio no ha sido fácil como nos lo afirmó el inicio de la charla, que es como todo estado de vida, la vocación o cualquier oficio siempre será difícil, como el matrimonio, el maestro, el arquitecto.
“Creo que la vida del sacerdote se perfila en el amor a Cristo y eso es lo que me ha sostenido, que me hace saber que lo que he sido y soy es un regalo de Dios y que el me arropa a través de la gente que me da su cariño que no es poca y ellos me han ayudado para renovar mi sacerdocio, para reflexionar y para amar a Dios mismo en ellos”, expresó al concluir el padre José Alfredo García Palencia.

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MARTIN URIETA

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