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Es Gratificante ser Sacerdote: Martín Gerardo Bórquez Terrazas

*.-EL PADRE MARTÍN CELEBRÓ 18 AÑOS DE SERVICIO A DIOS

NAVOJOA.-“Me parece que fue ayer que me ordené sacerdote, nunca me he arrepentido, tan es así que si volviera a nacer de nuevo volvería a ser sacerdote”.
Afirmó lo anterior el presbítero Martín Gerardo Bórquez Terrazas, quien cumpliera el pasado 09 de marzo 18 años de ordenación sacerdotal al ser ungido de manos del Obispo Don Vicente García Bernal el 9 marzo 1991 en la catedral de ciudad Obregón y que renovara sus votos sacerdotales en la misa del marco del día de San José, en la parroquia con ese mismo nombre a cargo del presbítero Gonzalo Rascón Murakami, donde hoy ostenta el cargo de vicario.
“A mis 10 años en aquél tiempo en 1969 cuando estaba el padre José Garibay en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de esta ciudad, fui su acólito y desde ahí empezó a nacer la semilla del sacerdocio al conocer y vivir la vida de ese sacerdote”, recuerda emocionado.

VOCACIÓN CON ALTOS Y BAJOS

Bórquez Terrazas, señaló que su vocación como todas ha sido de altos y bajos como todo, sin embargo reconoce que han sido mas las positivas las que han llenado su vida por este caminar de Dios.

“He tenido que ir aprendiendo a relacionarme, a encontrarme conmigo mismo primero, con Dios para después dar a este Dios a las comunidades donde me ha tocado ir”, aseveró.
El líder religioso, reconoció sin embargo que su trabajo como guía espiritual ha sido difícil empero gratificante.
“Si me muriera y Dios me diera de nuevo la oportunidad de vivir, volvería a escoger este llamado”, reiteró al mencionar que es en este lugar donde un ser humano puede entregarse en verdad a la extensión del reino de Dios.
“Si uno estuviese casado se dedicara más a la familia, mas a los hijos, a la esposa y no tuviese más libertad para trabajar por la extensión del Reino, para predicar a un Dios presente, que te da libertad, a un Dios vivo”, indicó al apuntar que es importante el trabajo del sacerdote y mas en este tiempo en que se están viviendo pérdidas de valores en la sociedad.
“Como sacerdote, dijo, tiene uno más oportunidad de acercarte por ejemplo a los jóvenes, de hacerte tus amigos y de experimentar en ellos la mis a presencia de Dios”.
Recordó que en el trayecto de estos 18 años, fue enviado recién ordenado a la parroquia de Guadalupe de la colonia 14 de enero de Huatabampo; luego estuvo en la parroquia de Guadalupe de Cumpas (dos años); parroquia de Nuestra señora del Rosario de Tesopaco (4 años) y posteriormente a la parroquia del sagrado corazón de Jesús (6 años) para pasar a la vicaría de la parroquia María Inmaculada de Cajeme (dos años y medio) y actualmente en la ya mencionada de San José de esta ciudad con dos meses, en donde ha vivido las mejores experiencias de su vida.

FUE DOCENTE DEL SEMINARIO

Además de los trabajos anteriores, se dedicó a la docencia en el seminario diocesano de Ciudad Obregón, por alrededor de dos años.
“En el seminario es muy diferente a la vida parroquial, sin embargo de llamárseme de nuevo volvería a dar clases”, sostuvo.
“Siempre recuerdo a mi primer amor que es Huatabampo, su acogida, bienvenida, ahí fueron mis primeros pasos y ahí me fui formando junto con la comunidad, junto con el primer párroco que lo fue el padre Ramón Esparza, mi primer maestro a quien le aprendí mucho, a este hombre lleno de Dios, entregado a su ministerio, un hombre de Oración a quien le sigo aprendiendo, soy carismático por él”, aseguró al especificar que no se avergüenza de decirlo.
“Es qué somos pocos sacerdotes los carismáticos, a quienes nos gusta tener encuentros personales con Dios, que nos gusta trabajar en renovación para ese encuentro personal con Cristo Jesús”, sostuvo.

LLAMA A JÓVENES A VIVIR SU JUVENTUD

Así, entre otras cosas que nos compartió, el padre Martín hizo un llamado a los jóvenes seminaristas y les pidió ser auténticos desde la formación, “que no pongan una doble cara, siendo unos en ese lugar y otros afuera, que siempre sean lo que son, naturalitos, eso les ayudará a ser buenos sacerdotes”, aseguró al aceptar que en la actualidad hay escasez de sacerdotes.
“A los jóvenes que en verdad sientan el llamado, que traigan el gusanito y que en verdad deseen experimentar, antes de entra al seminario primero experimenten su juventud, que tengan primero ese encuentro con Dios fuera del seminario, que tengan novia”, instó al participar que todo joven debe primero saber si Dios los llama primero a la vida del matrimonio.
“Yo primero me puse de novio y al continuar con el gusanito del sacerdocio hable con ella y me dio permiso de entrar al seminario, luego de un año me decidí y aquí me tienes”, presumió.


QUE LOS SACERDOTES SEAN ABIERTOS A LA ACCIÓN DEL ESPÍRITU

Llamó a los otros sacerdotes para que sean abiertos a la acción de espíritu Santo, ya que muchas veces se profesionaliza el sacerdocio.
“Muchos no vivimos el sacerdocio como ministerio, como entrega, como vocación, lo vivimos como una profesión y sin embargo hay que ejercerlo como servicio total, tal y cual lo hizo Cristo Jesús, se un Alter Cristo (otro Cristo)”, determinó al calificarse él mismo como un sacerdote que trata de caminar en Jesús, de transfigurarse en él con su errores y virtudes.
“He vivido en carne propia el fuego purificador que me ha transformado en Cristo durante estos 18 años, empero esta es otra larga historia que a lo corto te platicaré mas adelante”, asentó al revelar que han sido pruebas difíciles que no lo han hecho claudicar.
Para finalizar, Bórquez Terrazas Citó que al estar en el seminario estuvo a punto de dejarlo ante la muerte de su señor padre don Alejandro Bórquez, “empero fue mi madre (en paz descanse desde hace tres años) Flora Terrazas de Bórquez quien lo hizo volver.
El padre Martín Gerardo Bórquez Terrazas, vivía frente a lo que antes era el cine Obregón por el bulevar de se mismo nombre que se ubicaba entre la calle Severiano Talamante y avenida Jesús Salido, donde compartió su infancia junto a sus hermanos: Luz del Carmen, Flora Guadalupe, Lourdes Clarisa, María del Rosario, Alejando y Jesús.

3 comentarios:

  1. ojala el padre se recupere de su terrible enfermedad

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  2. MUCHAS GRACIAS A TODAS LAS PERSONAS, YA SEA CONOCIDAS, ALLEGADAS A LA FAMILIA, AMISTADES DE MI TIO MARTÍN Y A TODAS LAS DEMAS, QUE SIN CONOCERLO, HAN REALIZADO ORACIÓNES POR ÉL. PORFAVOR TAMBIÉN OREN POR SUS HERMANAS, YA QUE ELLAS NECESITAN APOYO MORAL Y ESPIRITUAL PARA CONTINUAR LUCHANDO POR ÉL.
    GRACIAS A TODOS
    ARMIDA AYON BORQUEZ

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  3. ES UN SACERDOTE QUE VIVE FELIZ Y ES UN SER HUMANO QUE SE ENTREGA POR COMPLETO SIN ESPERAR NADA A CAMBIO, QUE DIOS LO SANE PRONTO Y SIGA EJERCIENDO SU VOCACIÓN COMO A EL SIEMPRE LE HA GUSTADO HACERLO...ANIMO Y SABES QUE TE QUEREMOS MUCHO....

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MARTIN URIETA

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