miércoles

Entrega Obispo Mancilla Parroquia del Carmen al padre Sergio Hugo Trujillo Durazo PRESBÍTERO SERGIO HUGO TRUJILLO DURAZO

POR MARTÍN ROBERTO VEGA ENCINAS
NAVOJOA.-E
l presbítero Sergio Hugo Trujillo Durazo, recibió la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, quien señaló que cuando el señor Obispo don Juan Manuel Mancilla Sánchez le comunicó su destino luego de alrededor de 9 años en el seminario de Ciudad Obregón, “le dije, que voy a ir a hacer allá, donde aquel hombre tan activo, (el padre Ramón Corona Martínez) tan integro y trabajador.
“Empero al final me convenció, dijo, el saber que es Dios mismo quien a través del Obispo de la diócesis de Ciudad Obregón me mandaba”.
Aún visiblemente emocionado luego de la ola de aplausos con que se le entregó la comunidad cristiana católica al final de la Eucaristía, en cuyo marco el máximo jerarca católico le entregó las llaves de la parroquia, junto con los demás lugares sacros de la misma, Trujillo Durazo, abundó que en ese momento le dijo a Mancilla Sánchez que él no sabía hablar.
“Entonces recordé que cuando me ordené prometí obediencia e ir a donde Dios me mandara y me quedé viendo para todos lados y dije, que se haga tu voluntad y que tu Santo espíritu me ayude”.
El joven líder religioso, dio a conocer que el primer día que llegó a la parroquia, la gente de esa comunidad se le entregó, al recibirlo con abrazos y elogios, ya que, seguramente el padre Ramón les habría hablado previamente bien de él, “esa noche no pude dormir y me dije, qué gente tan inconsciente”, afirma al sonreir.
“Estoy primeramente muy agradecido con Dios, por esta distinción de ponerme en frente de esta comunidad, de un grupo de gente que es tan activa, dinámica, trabajadora, tan Santa, que valora la eucaristía y se esfuerza por vivir en pleno su apostolado”, asentó al recordar que en otra de sus entrevistas ya lo había dicho.
“Lo primero que quiero es no estorbar a la acción del Espíritu Santo, sino por el contrario, que Dios me ayude a no estorbar y a ser su instrumento”, aseveró.
“Quiero escuchar y recordar siempre las palabras del evangelio de hoy (de la mujer pecadora a la que amó mucho a Jesús) y amar mucho a esta comunidad, tratar de, con ella y por ella, trabajar juntos por hacer crecer el reino de Dios, siendo el discípulo con ella (con la comunidad) y detrás siempre de Jesús”, sostuvo, entre otras cosas no menos importantes.

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